viernes, 27 de noviembre de 2009

Extracto de un artículo en la revista de la UNAM, donde se menciona El legado, por la célebre escritora mexicana de origen francés, Fabienne Bradu

La sombra ominosa de Adolf Hitler dominó el imaginario del
siglo XX. Fabienne Bradu se lanza a explorar las formas en que
el dictador alemán ha reencarnado como personaje de ficción.

RevistadelaUniversidadNacionalAutónomadeMéxico

Ignoro la razón de una reciente proliferación de
novelas hitlerianas en España, pero una rápida revisión
de algunos títulos muestra que este país es tierra fértil
para las ficciones habitadas por el fantasma teutón. La
más reciente: El legado, la hija de Hitler (2009), por
Blanca Miosi, así aparece reseñada: “El protagonista es
Hermann Steinschneider, un austriaco de origen judío
que trabajó en su juventud como mago y mentalista en
diversos circos ambulantes en los lejanos años veinte.
Su suerte cambia cuando recibe la visita del misterioso
señor de Welldone, que le ofrecerá lo que siempre anheló
poseer: poder, la posibilidad de convertirse en el mejor
mago del mundo gracias al verdadero conocimiento.
La ambición le ciega y acepta el trato, aun sin saber lo
que tendrá que ofrecer a cambio. Posteriormente se traslada
a Berlín y gracias a la mediación de Hans Ewers
comienza a frecuentar a la alta sociedad, ya con el nombre
de Erik Hanussen. Crea el ‘Palacio del Ocultismo’
y su fama empieza a crecer, auspiciada por los notables
clientes que visitan su casa. Es entonces cuando conoce
a Adolf Hitler y a gran parte de sus lugartenientes,
en un momento en el que todavía los nacionalsocialistas
son unos recién llegados al escenario político alemán de
entreguerras. Gracias a las técnicas esotéricas y de control
mental que le enseña, nuestro protagonista consigue
que Hitler domine el poder que le otorgan las masas,
influyendo activamente en su ascenso vertiginoso.
Se convierte en consejero personal del Führer, pero no
puede predecir lo que pretende realmente este hombre
al alcanzar el mando absoluto. Aterrado ante las perspectivas
intenta detenerlo pero ya es demasiado tarde.
Cae en desgracia al dar la noticia del inminente incendio
que destruirá el Reichstag, sede del gobierno alemán,
y su vida se convertirá en una pesadilla. Es entonces
cuando percibirá que no es tan fácil cumplir lo
acordado con Welldone. Su propia hija, Alicia, ha tenido
a espaldas suyas una relación amorosa con el mismísimo
Hitler, cegada por el amor que siente por él y negándose
a ver lo que es evidente para el resto del mundo.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial su padre le obliga
a huir a Estados Unidos sin saber que parte de la profecía
anunciada por Welldone estaba a punto de cumplirse:
le vaticinó que la sangre de su familia no debía
mezclarse con la del líder nazi, hecho ya consumado al
encontrarse embarazada su hija. El ocultista se refugia
en Suiza, mientras sigue tejiendo su red de contactos y
vigilando por la seguridad de su familia, perseguido por
las huestes de Hitler. Con sus conocimientos intentará
ayudar al bando aliado a ganar la guerra, pensando que
con ello podrá librarse de su maldición. Pero el destino
le sigue guardando sorpresas, ya que una vez acabada la
guerra se dará cuenta de que el peligro sigue latente,
que su mentor sabía lo que iba a ocurrir y él no puede
hacer nada por evitarlo. La historia personal de los protagonistas
se sigue desarrollando, naciendo después Sofía,
la hija de Hitler. Una chica especial a la que su abuelo intentará
sobreproteger, aunque ella tomará sus propias
decisiones. Generaciones venideras llegarán al mundo,
pero el patriarca siempre temerá que llegue el momento
en el que se cumpla la profecía. Y hasta el fin de sus días
luchará por sobreponerse al infausto destino que la vida
le ha deparado”.


El Premio Euskadi de Literatura en Euskera galardonó
en 2006 la novela de Harkaitz Cano, La boca de
la hierba, que imagina que Hitler no muere en Berlín
en 1945, que no pierde la guerra, se adueña de Europa
entera y toma un barco hacia Nueva York con la intención
de apoderarse de América. Tiene a Charles Chaplin
prisionero en una bodega del barco, víctima de la ira
del líder nazi, a quien no le gusta nada “El gran dictador”.


Pese a estos oscuros augurios, un crítico español
afirma: “En esta ágil, tierna y poética narración, Harkaitz
Cano construye una bella alegoría de la libertad
personal”. El VIII Premio de novela Alfonso X el Sabio
26 REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO
George Grosz, Dämmerung, 1922
coronó, en su edición de 2008, una novela de Juan Murillo,
Shangri-la, La cruz bajo la Antártica, cuya trama
es la siguiente: “En el año 2000, Eilert Lang, biólogo
noruego, formó parte de la expedición científica al Polo
Sur bautizada como Millennium Research 2000 junto
a otros ocho estudiosos sobre el efecto climático. Allí
descubrió un secreto terrible que le costó la vida a todos
sus compañeros y que también le hubiera costado la
suya si los americanos de la base Wichita no le hubieran
dado por muerto: una ciudad subterránea construida
por los nazis, la llamada Nueva Suabia, sede del
mausoleo de Hitler, que logró refugiarse allí tras la guerra
y que murió plácidamente en 1968. El nombre en clave
de ese lugar conocido como la base 211 es SHANGRI-LA,
una fortaleza inexpugnable que custodia, bajo la mítica
Antártida, el poder de la cruz gamada. Eilert Lang
consigue hacerse con documentos comprometedores
que demuestran la pervivencia del ideario nazi en una
logia llama Ultima Thule con ramificaciones en todo
el planeta, que a través de poderosas alianzas organiza
en la sombra la política mundial. Eilert lleva seis años
ocultándose para evitar a los sicarios de tan peligrosa
organización, pero decide poner fin a su calvario y se
pone en contacto con el periodista Simon Darden, redactor
jefe de The Guardian, para revelarle la existencia
de documentos clasificados que, de salir a la luz, cambiarían
el curso de la historia. Entre ellos una fotografía
del cumpleaños sesenta y ocho de Hitler junto a Eva
Braun y algunos de los grandes dirigentes nazis a los que
se dio por muertos en el führerbunker o desaparecidos
tras el juicio de Nüremberg”.


También habría que mencionar Los demonios de Berlín
(2009) de Ignacio del Valle o El mesías ario (2007)
de Mario Escobar o Los elementos del mundo (2009) de
José María Beneyto, pero sus tramas no nos esclarecerían
más el florecimiento de ficciones sobre el Führer
en el imaginario ibérico. Finalmente, cabe observar que
Hitler está conquistando el mercado de narrativa infantil,
señal de su excelente salud literaria como decía
en un principio. Da fe del suceso la escritora Judith
Kerr con un libro titulado Cuando Hitler robó el conejo
rosa, publicado en 2002 por Alfaguara en su versión española,
que “narra el exilio de Anna y su familia, primero
a Suiza y más tarde a París y Londres, huyendo de
Hitler debido a que su padre era escritor y, encima, judío.
Cuando tienen que huir, su madre sólo le deja llevarse
un juguete, Anna opta por un perro dejando atrás
a su conejo rosa con el cual sueña todas las noches e
imagina en manos de Hitler, un señor que no le parece
tan peligroso pues se asemeja a Charlot. Es una historia
que atrapa y que no deja indiferente como sucede
con El diario de Anna Frank, en ambas vemos reflejado
lo que sentían en unos momentos tan duros aunque
hay diferencias, pues Anna Frank sí que sufre en carne
propia el odio que sentía Hitler hacia los judíos mientras
que la otra Anna logra huir y vivir la guerra desde
Londres que, aunque sufre también los bombardeos,
no es un Campo de Concentración”.


No puedo garantizar los resultados de todos estos
planteamientos porque no he podido, ni he querido
leer esta reciente oleada española. Uno se satura rápidamente
de fantasmas tan extravagantes como Hitler
revivido. Por lo demás, me pregunto de qué depende el
éxito de una ficción führibunda: ¿de la invención de la
trama, de un estilo en filigrana o de unos trazos expresionistas,
de la osadía o de la perspicacia? Es difícil decidirlo,
pero le apostaría ante todo al talento del escritor.


En este sentido, ningún fantasma es garantía de
nada y, además, sospecho que nadie escoge sus fantasmas.
Más bien el escritor es escogido y creado por ellos.
Sin embargo, también cabría preguntarse por qué, fuera
tal vez de Morirás lejos de José Emilio Pacheco, México
no ha sido posesionado por esta obsesión. ¿Para cuándo
surgirá un Hitler resucitado en Ciudad Juárez o encabezando
algún cartel en el Golfo? El fantasma está en busca
de autores.

Fabienne Bradu

Nota: La reseña tan completa que publica Fabienne Bradu no la recuerdo de ninguna de las que hasta ahora han hecho de mi novela, por lo que agradezco el que la haya leído.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Una visión de El legado, por José Ramírez

Teniendo en cuenta la mayoría de opiniones acerca de tu novela que he encontrado en tu blog y en otras páginas de Internet, mi opinión no es muy original que digamos. Pues sí, me ha gustado tu novela. Incluso me ha gustado más que la anterior, La búsqueda. Creo que en parte porque se te nota una mayor madurez y seguridad a la hora de escribir, cosa lógica desde luego, a pescar se aprende pescando. Me ha gustado mucho esa forma que tienes de escribir, con un leguaje que yo llamaría limpio, sin frases complicadas ni descripciones rebuscadas, sencillo y fácil de leer, pero que no impide el imaginarse con facilidad cada escena ni sumergirse en la historia.

También me ha gustado la trama en general de la novela, que creo queda muy bien a pesar de la dificultad histórica que representa. La novela, al menos así lo veo yo, tiene dos partes bien diferenciadas: la primera o “histórica”, hasta la muerte de Hitler, y la segunda donde se narran los acontecimientos que les acontecen a los miembros de tan singular familia. A pesar de eso, ninguna de las partes queda descolgada de la otra y se equilibran muy bien.

Una de las particularidades de tu novela que más me ha llamado la atención es la “humanización” (por así llamarlo) que consigues de Hitler. Tratar a un personaje histórico de semejante peso como un personaje más de la novela, que hace cosas y participa en los diálogos como cualquier otro, pero sin despojarlo ni un ápice de su maldad ni de las terribles consecuencias de sus acciones, es todo un reto. Aquí me quito el sombrero en señal de admiración.

A pesar de que los temas de la novela, la Alemania de Hitler y el esoterismo, no son mis favoritos, la novela engancha y se lee con placer. Creo que es una visión original de la historia, pensar que todos esos hombres poderosos y sin escrúpulos estuviesen movidos en la sombra por poderes ocultos, al menos poderes en los que ellos creían, y que los acontecimientos que nos llegaron a través de los libros de historia son sólo la fachada de otros muchos sucesos que nunca llegaron a la luz. De hecho, recuerdo que en algún lugar leí que durante los juicios de Núremberg, la parte esotérica y ocultista del nazismo se acalló deliberadamente, para evitar que se viese a los acusados como simples chiflados. No sé si será verdad, pero el tema es interesante.

Otra cosa que me ha gustado es esa especie de dedicatoria/carta de presentación que aparece como una hoja suelta tras la portada de libro (al menos la edición que yo compré). Me parece un detallito muy simpático.

En cuanto a cosas que no me han gustado, pues la verdad es que no demasiadas. Una de ellas sería los capítulos mas “históricos” que insertas durante la primera parte de la novela. Entiendo que esos capítulos son necesarios para ajustarse a la historicidad de la novela, y que con ellos muestras los efectos de ese ocultismo y esoterismo en los acontecimientos históricos. Pero me parecen encajados un poco a la fuerza. Aunque tengo que decir que, después de rascarme mucho la cabeza, no se me ocurre mejor manera de hacerlo. Tratar de describir esos acontecimientos a través de otros personajes haría la historia un poco enmarañada y farragosa. En fin, probablemente tu solución haya sido la mejor.

Y por último, creo que el título de la novela hubiese quedado mejor como simplemente El legado, sin lo de la hija de Hitler. Más directo y misterioso, aunque también entiendo que bastante menos comercial.

En fin, dejo de aburrirte con mis desvaríos. En resumen, muchas gracias por tu novela, me ha gustado mucho, y me quedo a la espera de la próxima.

Un saludo
José (Juan Nadie, ElRecreo)

viernes, 30 de octubre de 2009

El legado, de Blanca Miosi: Pura magia


El Legado -la hija de Hitler- no es lo que parece.


Yo tardé en darme cuenta.


Para ser exactos, creo que fue cuando me encontraba en el tercio final del libro. La prosa sencilla y precisa te conduce por la novela como un adulto pasearía a un niño por un museo de historia. El adulto señala al niño una escena y le explica su significado de forma clara. El niño asiente.



Estuve a punto de salir de ese museo convencido de lo que acababa de ver, pero tropecé y me di cuenta de que en realidad estaba ante una ilusión.



Entonces fui consciente de que Blanca Miosi me había hipnotizado con su lenguaje, con sus idas y venidas, cambios de lugar y personajes, y comprendí que un lector afín a ese tipo de literatura, al acabar el libro se habría quedado satisfecho con lo que había leído.



Pero, desde esta humilde reseña, les animo a no dejarse llevar. Les animo a bajarse del carrito de la visita guiada, les animo, en definitiva, a tener los sentidos alerta y a elevar el nivel de percepción. Carajo, les animo a complicarse la vida. Porque, ¿nunca han tenido la sensación de que algo no cuadraba, de que “había algo más”?

Bien, les contaré un secreto: el sitio exacto dónde tropecé.



Fue en la página 240. Allí encontré un pasadizo al que se accedía a través de una protuberancia disimulada entre la novena y undécima líneas. Si quieren accionarlo deberán presionar dichas líneas con los dedos índice y pulgar –separados- y leer en voz alta el encantamiento que los librará de la hipnosis:



¿Sabes de dónde provienen las fuerzas que manejan el mundo? De lo oculto, de lo no declarado, de lo reguardado en lo más profundo de las mentes.

Entonces, descubrirán que lo que estaban leyendo estaba escrito sobre papel calca. Lo auténtico está detrás, grabado en el subconsciente, está en “el sótano”. Y deben bajar a él, antorcha en mano, sintiendo lo que se esconde detrás de El legado: un mensaje transcendental y devastador, claustrofóbico. No hay otra forma: deben bajar con Hanussen a ese infierno subterráneo de San Gotardo, a ese castillo de Blad, para darse cuenta de que no se baja a un lugar físico.



Hanussen es la conciencia del ser humano que llevamos dentro, al que odiamos y somos capaces de amar. Posee la sabiduría descansando sobre su espalda, posee riquezas, y tiene sobre todo, poder. Es la clase de hombre que, a lo largo de la historia, ha brotado de las entrañas de una mujer para sorprender al mundo, como un fruto exótico resplandece en medio de un jardín gris. Quizá una manzana primigenia.



Por eso, estoy seguro de que, dentro de un tiempo, retomaré de nuevo esa novela y la leeré con los cinco sentidos y la guardia alta, para que Miosi, la prestidigitadora que hay al otro lado del Atlántico, no vuelva a jugármela. Aunque no las tengo todas conmigo. Empiezo a intuir que las páginas cambiarán, que los personajes no serán exactamente iguales a la primera vez que leí “El Legado”.



Para terminar, les lanzo dos apuntes que barrunto mirando de reojo la bella portada:
¿Puede la maldad estar incrustada en los genes? Y, ¿Puede alguien transmutar la rabia de cientos de miles de personas en un poder que lo haga el rey del mundo?
Sí, piensen en un tipo enclenque y vulgar subido en un estrado arengando a una masa enfervorecida y acertarán.




Sergio Gros


lunes, 19 de octubre de 2009

El legado, por Félix Jaime Cortés, escritor.


Ayer terminé de leer “El Legado”, de Blanca Miosi. Tengo que confesar una vez más que me encanta la forma de escribir de esta magnífica escritora residente en Venezuela.
Ya me ocurrió con “La búsqueda”, otra novela suya, unas memorias más bien, en la que se cuentan los avatares que sufrió su marido durante la Segunda Guerra mundial, años terribles en los que llegó a estar incluso cautivo en Auschwitz.
Si “La búsqueda” me cautivó por su componente humano, capaz de ponerte la carne de gallina en cada página, “El legado” me ha gustado, además, por el componente histórico que refleja, la época convulsa de auge del nazismo, desde sus inicios, prácticamente nada más terminar la Primera Guerra Mundial, hasta el trágico final de su fundador, Adolf Hitler, en el búnker de Berlín.
¿Es posible reflejar algún rasgo humano del dictador más terrible que ha tenido la humanidad? Todos sabemos de sobra quien fue Hitler. Tenemos clavada en la memoria su imagen, aparentemente calmada, durante la celebración de los juegos olímpicos de Berlín en 1936. En aquella ocasión resultaban incluso entrañables sus gestos de viejo refunfuñón ante la implacable superioridad del atleta de color Jesse Owens. Seguro que la mayoría de nosotros recuerda también esa imagen suya, tan repetida e incluso parodiada por Charles Chaplin en su monumental película “El gran dictador”, de un Hitler al borde del colapso, gritando y escupiendo consignas destructivas frente al micrófono, ante una muchedumbre de miles y miles de personas.
Le recordamos también sonriente, tendiendo la mano en Hendaya a Francisco Franco.
Son las imágenes clásicas de un individuo que paralizó el corazón a millones de personas en todo el mundo.Los que hemos sentido fascinación por el personaje y lo que supuso en la historia de Alemania y del mundo, podemos manejar algún otro dato, como las innumerables películas que se han hecho sobre su trayectoria (“El hundimiento”, las dos o tres versiones de “Valkiria”, la ya mencionada “El Gran Dictador”, “Los últimos días de Hitler”, “El búnker”, la imprescindible “ser o no ser”...), o algunos otros libros buenos, como “El huevo de la serpiente”, de César Vidal, o “Crónicas desde Berlín”, de Eugenio Xammar, una joya que explica desde su gestación la llegada al poder de Hitler, reflejando a la perfección la tristeza y decadencia en la que había quedado sumida la Gran Alemania tras la Primera Guerra Mundial.
Blanca Miosi consigue con “El legado” ir todavía más allá. Es capaz, con ese estilo claro y directo que la caracteriza, de mostrarnos otros aspectos del monstruo, su lado digamos “humano”, puesto así, entre comillas, porque de humano, precisamente, el amigo Adolf tenía más bien poco.A través de la historia de Hanussen, un personaje real que ayudó a Hitler en su escalada hacia lo más alto, Blanca construye una trama perfecta, fascinante y sumamente atrayente. Resulta casi imposible dejar la novela hasta acabarla por completo.
Confieso que mi opinión podría resultar ligeramente subjetiva, porque como ya he dicho, siempre me ha atraído esa parte de la historia de la humanidad, esa locura colectiva que empujó a millones de personas no sólo a seguir como borregos a un líder mesiánico, sino a morir por él, o a exterminar sin ningún escrúpulo a todo aquel que fuera judío. Jamás he conseguido explicarme cuáles pueden ser los mecanismos que pueden lograr que un individuo de esa clase se perpetúe en el poder, y Blanca nos brinda unas cuantas claves en ese sentido. Simbología, psicología, orden, uniformidad, voz potente y sin vacilaciones... Hanussen le muestra a Hitler uno a uno los mecanismos para convertir a las masas en simples comparsas de los deseos de su dictador.
Hanussen consigue fortuna y prestigio entre los poderosos que rodean a Hitler gracias a su poder de predicción y a su singular psicología. Del fruto de la relación secreta entre el dictador y Alice, la hija de Hanussen (uno de los aspectos humanos a los que me refería antes, sin dramatismos y sin excesos, pero sumamente atrayente), nace Sofía, la hija de Hitler a la que hace referencia el título de la novela.
Hanussen, que ha sido capaz de moldear el carácter y la personalidad de su discípulo, resulta sin embargo incapaz de controlar la maldición que le predijo en su momento Welldone, un misterioso personaje que le había enseñado los secretos del ocultismo.
Resulta enriquecedor alternar la historia del nazismo en toda su extensión, desde esa prevención de Hindenburg al otorgar plenos poderes a Hitler (me parece magistral esa media sonrisa del dictador ante el vetusto canciller alemán), hasta el trágico final en el búnker del Reichstag, con la trama concerniente a la descendencia de los dos hombres, Hanussen y Hitler.
No quiero adelantar nada, por supuesto, pero os puedo asegurar que, una vez inmersos en la historia que con tanto arte despliega Blanca ante nosotros, no podréis abandonar el libro.
¿Cómo cae en desgracia Hanussen ante Hitler? No resulta extraño, pues salvo los dos o tres privilegiados que le acompañarían hasta las mismas puertas de la muerte (Goebbels sobre todo), era muy normal que todos los colaboradores cayeran más tarde o más temprano en desgracia a los ojos del dictador. Hitler fue quemando etapas hasta el final, sin importarle ni un ápice dejar cadáveres en el camino, y el de Hanussen fue sin duda uno de ellos. El ocultista profetizó el incendio del Reichstag, que se produjo efectivamente, y aquello fue el detonante de su caída en picado ante los ojos del fuhrer.
Poco después, la historia real nos dice que Hanussen fue asesinado por las SS, y abandonado su cuerpo en un bosque de Alemania. Es ese punto en el que acaba la realidad, y comienza la fascinante leyenda que nos propone Blanca Miosi.Como la escritora profesional que es, Blanca maneja a la perfección los cambios de criterio que nos plantea en su novela. Al tiempo que describe con sobriedad y rigor histórico los avatares del nazismo, cambia el ritmo al contarnos las peripecias de Hanussen, Hitler, y la descendencia de ambos.
Frases cortas, directas a los sentidos, con un ritmo inmejorable, sin concesiones. Un estilo personal que crea en nuestra imaginación la correspondiente recreación cinematográfica. Esa es precisamente la grandeza de Blanca como escritora. Por un lado, su desbordante imaginación y rigor. Por otro lado, su capacidad de humanizar a personajes a priori inhumanos. Por otro lado, su facilidad para recrear hechos históricos vistos desde un punto de vista tan respetable como singular.
Por otro lado... Podría pasarme horas analizando los aspectos que más me atraen del estilo de Blanca. Sólo puedo deciros que me gustan sus novelas, y que esperaré con ansiedad su próximo lanzamiento.“El legado” está resultando un indudable éxito, tanto de crítica como de ventas. En esta ocasión sí que digo con toda la razón que esta entrada no es más que mi humilde opinión, ya que Blanca ha recogido en su página críticas y comentarios de escritores y lectores infinitamente más prestigiosos que yo.
Resulta una delicia escuchar su voz en las innumerables entrevistas de radio que ya le han hecho, o en el vídeo de presentación de la novela que podéis ver en youtube.
Por si os apetece profundizar un poco más en el mundo de “El legado”, os invito a visitar su página en el siguiente enlace:http://ellegadoporblancamiosi.blogspot.com/Os aseguro que no os defraudará. Y nos ayudará también sin duda, porqué no, a esperar el próximo lanzamiento de Blanca, que seguro que se convertirá también por méritos propios en un rotundo éxito.
Reseña publicada por Félix Jaime Cortés en su blog:
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martes, 6 de octubre de 2009

El legado, Comentario de Julia Siles Ortega, Escritora

Hola de nuevo, blogueros... Esta vez os traigo buenas noticias. Este año las librerías se han visto -yo lo he visto con mis propios ojos- inundadas de novedades "históricas". Y casi todo lo que he visto pinta muy bien. Pero, claro, hasta que no coges el libro en cuestión y empiezas a pasar hojas no vas viendo quién saber hacer novela histórica y quién se limita a intentarlo. Porque escribir, escribimos muchos, pero escribir bien sólo unos pocos. Y ahí llego al meollo del tema que me ocupa hoy. Una gran historia, un gran tema, un grandísimo (y malísimo al decir de muchos) personaje, y una gran narradora. La historia: El Legado; el tema: el nazismo, aunque, a decir verdad, hay muchos sub-temas de lo más interesantes. El personaje: Hitler. Y la narradora: Blanca Miosi, en estado de gracia.

Como a estas alturas, y como devoradora compulsiva de libros que soy desde hace más de 30 años, ya desespero de que alguien venga y me sorprenda, he aprendido a disfrutar con las pequeñas cosas, los pequeños detalles, las pequeñas delicias que puede ofrecer una novela. Y ésta me ofrece muchos detalles deliciosos.


Podría haberse quedado en otra novela más sobre el nazismo, el holocausto y la guerra. Pero Blanca va más allá y construye una historia exquisita, una memorable saga familiar donde cada personaje te hace estremecer con sus personalísimas vivencias. No se queda en Alemania, sino que explora otros lugares, otros tiempos más allá del fin de la guerra y el "supuesto" suicidio de Hitler.


Historias como la de Albert, Sophia, Oliver o Justine hacen que reflexionemos sobre el eterno tema del propósito del ser humano. ¿Para qué estamos aquí y qué queremos ser? Hay un elemento esotérico, o mágico, no sé muy bien definirlo, que envuelve toda la novela de la mano de Erik Hanussen, una reflexión sobre el poder y lo que somos capaces de sacrificar para conseguirlo. Hasta dónde somos capaces de llegar...


Una lectura de lo más recomendable; un trabajo delicado y a la vez sencillo, con un lenguaje claro y asequible a todos los públicos. Una de las mejores lecturas de este verano que ya se nos ha ido...
Este comentario fue publicado por mi buena amiga:


Julia Siles Ortega

En su blog:

http://juyjo.blogspot.com/


lunes, 14 de septiembre de 2009

El legado, Conchi Moral


El Legado. La hija de Hitler de Blanca Miosi

Llevaba meses interesada en leer esta novela, desde que me enteré que se había publicado en España, pero no la encontraba ni en las librerías de mi ciudad ni en los centros comerciales. Un día, estando de compras en uno de ellos, la busqué y allí estaba esperándome. Había dos ejemplares, así que uno era el mío.

Llegué a casa y en seguida me puse a leerla. Desde las primeras páginas quedé enganchada. Sabía que sucedería pues el estilo de Blanca Miosi me gusta. Esto hizo que fuese pasando de un capítulo a otro casi sin darme cuenta. La intriga y la curiosidad, unidas al placer por la lectura, hicieron que casi me bebiera el libro.

La novela me ha parecido excelente. Creo que la autora ha sabido combinar perfectamente la historia real con la fantasía. Se nota la profesionalidad de Blanca al estar perfectamente documentada en los hechos históricos ocurridos en Europa y en el mundo.

Lo que más me ha gustado son las descripciones. Creo que las hace tan minuciosamente, con tanto detalle, sin prisas, como si fuera una pintora de estilo realista. Esto hace que el lector pueda imaginar sin problema todos los escenarios y las características de los personajes.

Cuando se describe con tanta exactitud cómo se debe de coser una prenda: cómo deben de hacerse los ojales, cómo debe de quedar pulcra por el revés, etc, etc, una se pregunta si la autora sería modista también. Esta parte me impresionó por los detalles ya que mi madre cosía para la gente de la calle y hablaba exactamente igual.

Cuando describe el cadáver, la descomposición que está sufriendo, con tanta soltura y objetividad, una se pregunta si Blanca habrá visto alguno en su vida real.

Y así, prácticamente en todas las descripciones.

Pienso que en esta novela se tocan muchos temas. Todos fueron, y son, muy importantes para la humanidad. El personaje de Hitler y los judíos, la lucha por el poder y por el dinero, el destino, el ocultismo y el poder de la mente, las religiones, la homosexualidad, el movimiento hippy, los avances científicos en medicina, etc.

Quizás me haya gustado tanto la novela porque estos temas los he estudiado, pensado y reflexionado mucho a lo largo de mi vida, siendo el del destino el que más comparta.

Para mí, la protagonista principal, Alicia, es uno de los personajes que más me caló. También quiero valorar el que la autora introdujera el personaje de Justine, que sería el prototipo de la mayoría de las mujeres mayores de los cuarenta de hace unos años.

El final me desconcertó. No me lo esperaba. En otras novelas el final se ve venir, en esta no pude imaginar que fuera así. De todas formas pienso que fue una manera inteligente de terminar la obra ya que daría pie a una segunda parte, más futurista (esto es una invención mía, lógicamente)

El estilo sencillo, las frases cortas, el no dejar cabos sueltos, hace de la novela un magnífico libro para leer sin cansarse. También sería un buen libro para hacer un debate.

Blanca, te deseo mucha suerte en las ventas y espero poder leer más libros tuyos.

Un abrazo,

Conchi Moral

http://compartirexperienciasyaprender.blogspot.com/

martes, 8 de septiembre de 2009

El legado, comentario de Marisol Tenorio López


Acabé de leer El Legado, de Blanca Miosi. Es una novela que te atrapa desde el comienzo de tal forma que no sabes en qué punto dejarla para retomarla después; te cautiva. Está magníficamente ambientada y documentada, tanto, que en la primera parte, cuando el mago Erik Hanussen tiene sus encuentros con Hitler, no es fácil distinguir qué es real y qué salido de su imaginación. Ambos personajes de por sí ya son bastante misteriosos, pero hay una vuelta de tuerca más, y es el señor de Welldone, personaje fascinante donde los haya, con un papel corto, intermitente e intenso, pero preponderante desde las sombras. Desde el mismo momento que se presenta ante Hanussen, cuando éste todavía es un mago que realiza trucos en un circo y Welldone lo instruye en el verdadero ocultismo, hasta el final, muchos son los acontecimientos que desencadenan sus profecías. Éstos te hacen plantearte bastantes cosas, el destino, el libre albedrío, y la ambición, entre otras.

La novela pasa por distintas épocas y varias generaciones, que la autora maneja con maestría, así como elegante prosa. Las épocas están estupendamente recreadas, se nota el trabajo que se ha tomado en documentarse; los personajes bien perfilados y los diálogos son magníficos, se retratan ellos mismos al hablar; y todo, junto al argumento, se entrelaza de forma sólida sin fisura alguna. Como en un puzzle bien armado.

El final, no quiero revelarlo, pero diré que tuve que leerme los últimos capítulos del tirón, desde la aparición de la tercera generación a la que hace referencia esta maldita profecía, en Oliver. La intriga y el misterio que la envuelven no me dejó otra opción. También la encontré muy visual, como si pudieras verla en una película, sobre todo, la primera parte, la de la época de la segunda Guerra Mundial y el final. Tiene misterio e intriga, elegancia y toques de glamour, una buena combinación para verla en la pantalla.

Me ha encantado tu novela, Blanca. Te felicito.”

viernes, 4 de septiembre de 2009

El legado, comentario de MJesus


El Legado es una novela perfectamente estructurada, donde es imposible separar la ficción de lo que en verdad fue la historia. Blanca Miosi nos transporta con ella a los primeros y últimos pasos de Hitler como “El Führer”, tanto a su vida pública como privada. Cabe destacar el gran trabajo de la autora en recopilar documentación.

Desde mi punto de vista, me gustó Alice, una mujer bella, elegante y sobre todo; inteligente. Hija de Hanussen, un astrólogo y vidente que ayuda y enseña a Hitler en su ascenso al poder.

Al quedar embarazada del Füher, debe huir, tendrá una niña y es ahí donde comienza una nueva etapa de la novela no menos interesante que la primera. Ni el océano que las separa de Europa es capaz de alejarlas de la vigilancia de los nazis y de Hanussen.

En Sofía, que así se llama la hija de Hitler, descubriremos a una niña con el temperamento de su padre pero la bondad de su madre, entraremos con ella en el mundo de los hippies al convertirse en mujer y queda embarazada. Y es ahí donde entra la tercera etapa de la novela.


Alice es la encargada de criar al nieto del dictador y Oliver, que así se llama, tendrá que hacer frente a “El Legado”.

La novela es una clara muestra de que nadie puede escapar a su destino, aunque se haga todo para remediarlo al presagiar las consecuencias del mismo.

martes, 1 de septiembre de 2009

Entrevista a Blanca Miosi, en VISIÓN FEMENINA, por Maribel Romero


Maribel Romero, una brillante escritora, abogada, experta profesional en Derecho de autor y Propiedad Intelectual, autora del libro Doscientas cuestiones de Derecho que todo el mundo quiere saber, me hizo una entrevista con motivo de la publicación de EL LEGADO, en la revista VISIÓN FEMENINA.


Para leer la entrevista pueden pinchar aquí: La entrevista.



Agradezco de todo corazón a Maribel, porque sus inteligentes preguntas me permitieron explayarme.

viernes, 28 de agosto de 2009

El legado, crítica de Agustín Toro Solís de Ovando, escritor

Lo primero que se me viene a la mente luego de haber disfrutado la lectura de El Legado es la facilidad de la autora para narrar y mantener el interés del lector a través de 411 páginas. Escrita en un lenguaje directo, sin rebuscamientos —aunque no trepida en usar figuras literarias para graficar situaciones, el entorno o a sus personajes—, la novela va dando forma a la fascinante saga del ilusionista circense Hermann Steinschneider, que viene a ser la encarnación del mítico Eric Hanussen, personaje esotérico que aconsejó a Hitler antes de su llegada al poder en Alemania, y que después desapareció en extrañas circunstancias. No obstante, en el libro, Conrad Strauss, o Eric Hanussen, posteriormente, funda un imperio de enormes ramificaciones de poder, tanto en lo económico como en los aspectos herméticos. Este escenario histórico es el que sirve de guía a un relato basado en hechos verídicos y de ficción, con diversos personajes fascinantes, imágenes de la época pre y post II Guerra Mundial, y en aquella revolución utópica de los años sesenta que no fue.

La intervención de un emisario del destino, Señor de Welldone, hace las veces de Mefistófeles en Fausto, de Göethe, y otorga a Hermann inmensos poderes mágicos, que él nunca imaginó llegar a alcanzar, para que los utilice en bien de la humanidad y no caiga en la ambición o codicia de sus predecesores. Mas, la tesis del libro es que el destino es inexorable, y que más pronto que tarde, el hombre no cumplirá con las expectativas que se pusieron en él, siendo finalmente merecedor del castigo o la pena que pactó para tener dichos talentos. Libre albedrío versus destino juegan un rol protagónico en la novela, pues el hombre es falible y, aunque no lo desee, o actúe de manera diferente, el cauce del río siempre vuelve a su lecho.

La veracidad de los hechos históricos comprueba una meticulosa investigación de la autora, los que son recreados con elementos de ficción muy creíbles, que construyen un argumento ágil y atrayente. La primera parte nos muestra todo el entramado del ascenso al poder de un personaje histórico, quien creía fervientemente en el ocultismo, y basaba muchas de sus decisiones en las predicciones astrales, hecho que Hanussen aprovechó en beneficio propio, olvidándose de su promesa inicial, hasta que caer en desgracia producto de sus propios poderes.

Entretanto, hace su aparición Alicia, la amante de Hitler, quien a mi juicio es la protagonista de la novela en su segunda parte. Todo el argumento gira en torno a sus acciones u omisiones. Alicia está tan bien caracterizada que puedes verla y sentirla a través de las páginas. Por su romance con Hitler se van desprendiendo del roquero los primeros pedruscos que terminarán en la avalancha de la tercera generación de Hermann Steinschneider, la caracterización del poder en manos no adecuadas.

Para mí, el final es abierto, pues en el testamento de Conrad Strauss se habla de la imperiosa necesidad de evitar el nacimiento de la tercera generación de Hitler, la que sería peor aún que el mismo Führer. Sin embargo, los últimos pensamientos y acciones de Oliver Adams, hijo de Sofía —quien es a su vez la hija de Hitler— y de uno de los fundadores del movimiento hippie, hacen presagiar que la maldad está impregnada en el alma de este joven, quien tomará posesión de la vasta fortuna de su bisabuelo. En verdad, la maldición recae sobre la descendencia de aquel a quien se le dio el poder y no sobre otras personas.
Recomiendo leer este fascinante libro, y creedme que no los defraudará en absoluto. Es una gran novela.

Enhorabuena Blanca.

miércoles, 19 de agosto de 2009

El legado, un comentario de Maribel romero

Acabo de terminar tu novela "EL LEGADO. LA HIJA DE HITLER" y no he querido demorarme ni un minuto más para darte mi opinión. En primer lugar tengo que felicitarte ampliamente por el gran trabajo realizado. Después de leer tu obra me reitero en que eres una escritora muy elegante, esa elegancia viene a perfilar tu estilo, que ya lo tienes y bastante definido. Yo he sentido que dentro de esta novela en realidad hay dos novelas bien diferentes, en cuanto a tensión narrativa, intensidad, fuerza y atracción y la frontera que las separa viene a identificarse con la muerte de Hitler.

En la primera parte (o novela) la comunión entre realidad y ficción es perfecta, incluso peligrosa por su perfección, bien documentada y muy adictiva. Es todo un lujo.Una vez que se produce el nacimiento de Sofía y la muerte de Hitler el lector piensa que la historia ya está contada, puesto que lo más sobresaliente de la trama ya se ha producido, sin embargo te encuentras con que te quedan otras 200 páginas por delante y no te explicas cómo la autora (en este caso tú) se las va a arreglar para estirar una historia que consideras ya acabada. Y aquí viene la sorpresa, con esa segunda novela a la que me refería, cargada de intriga, de momentos misteriosos, de situaciones humanas, de tensión... en la que tú logras levantar de nuevo la historia, o incluso crear otra nueva (que para mí lo es) unida únicamente a la anterior por el nexo de la sangre.

Hay personajes en la Historia que no dejan indiferente a nadie, sean ángeles o demonios. Tú has logrado, incluso, sacar un lado humano a un canalla. A través de la relación con Alicia, has llegado a transmitir una personalidad de Hitler desconocida, capaz de amar y de sentir. Y es que en el fondo tratamos de justificar la barbarie, pensando que todo el que actúa con maldad o de manera desproporcionada, arrastra algún tipo de problema y no es el verdadero responsable de sus actos. Creo que todos queremos creer que detrás del más horrible asesino hay un ser humano. Puede ser un componente literario o meramente romántico pero es necesario y muy efectivo.

Para terminar te diré que la novela me parece muy bien resuelta. El último capítulo es muy acertado, triste pero contundente. Y sobre todo invita a reflexionar y esto es bueno, que una obra vaya más allá del mero entretenimiento o la transmisión de datos, que te haga calentarte la cabeza y cuando cierras el libro sigas pensando en lo que has leído. Ese poder irrevocable del dinero. El dinero es poder y el poder es dominio y no hay sentimientos humanos que superen a un bolsillo acaudalado. Qué triste. Siempre se ha dicho que el dinero cambia a la gente. Yo leí en una ocasión que no la cambia "la muestra", y quizás sea así. Oliver sólo necesitó tener poder para mostrarse.

En fin, que me ha gustado mucho.

http://ocurrienfebrero.blogspot.com/


lunes, 10 de agosto de 2009

El legado, comentario de Montse de Paz (Elisabet)

Estoy en la mitad de la lectura de El legado, así que mi comentario será un poco incompleto... De momento, tengo que decir que la capacidad de Blanca para contar historias, ya sean fantásticas, ya verídicas, se pone de manifiesto en esta novela.

El lector pasa de un capítulo a otro con la intriga y el deseo de saber más, la acción fluye rápidamente y los personajes se mueven con agilidad en una serie de ambientes que Blanca recrea con detalle, de manera que uno puede "verlos" y tocarlos. Efectivamente, arroja una imagen curiosa y contradictoria de Adolf Hitler, y no diré más para que los demás lectores valoren por sí mismos. El personaje de Hanussen es también muy peculiar. Así como el de Sofía, la niña sobre la que pesa una tremenda profecía...

Hay dos temas que a mi ver son centrales y que están abordados de manera muy interesante: el poder y las tácticas para conseguirlo. Y el amor como una forma de poder y a la vez de contrapoder. La idea del amor como fuerza protectora es uno de los puntos que más me ha atraído de la novela, por ahora (quizás porque es un tema que siempre me ha llamado y recurrente en mis propias obras primerizas...) Siendo una novela histórica, la vida de los protagonistas cobra cada vez mayor relevancia como hilo conductor, trenzándose con los acontecimientos de la época. Como otros autores de este género, Blanca mezcla la ficción con la realidad de manera tan fina que no se percibe la diferencia. Y en toda la novela -y esto es característico de la autora, creo- se respira un cierto halo mágico, un colorido, un aura, que le dan su encanto peculiar. ¡Espero acabarla muy pronto!

Montse de Paz - Escritora
http://comollegarapublicar.blogspot.com/

martes, 4 de agosto de 2009

EL LEGADO, José Samper, de El Recreo


Leí "El legado" y me encantó; me pareció que estaba escrito en tres partes, casi como tres novelas diferentes; la primera de ellas es la puramente histórica, y de esta parte tengo que decirte que se nota que te la has currado; se ve que hay una investigación seria detrás, con datos históricos...; la segunda parte es la historia de mi personaje favorito (por supuesto me refiero a Sofía) que desgraciadamente acaba en un triste final; y la última parte es lo que yo llamaría "la metamorfosis de Adams"; al principio haces que Adams nos caiga bien, es un personaje simpático, pero el dinero y el poder hacen que cambie por completo provocando finalmente el desgraciado final de Justine (otro personaje encantador)


En resumen; ¡Enhorabuena por esta estupenda novela! Espero que también sea un éxito de ventas (creo que lo está siendo) y todo ello te anime a seguir escribiendo.


jueves, 30 de julio de 2009

El legado, comentario de Jesús Francisco Alonso Asencio, escritor

FNAC del centro Diagonal Mar de barcelona

Como te prometí , dejo mi comentario con respecto a la novela. Debo decirte que en rasgos generales me ha parecido una novela rápida, trepidante y homogénea. Al acabarla me he quedado con la sensación de que no tiene páginas sobrantes y que los datos que se ofrecen son suficientes como para entender la historia, trazando en su punto justo a los personajes secundarios de manera que sabemos lo suficiente de ellos.

La trama apuesta desde el principio por el elemento sobrenatural. Ese hecho me llamó la atención puesto que en mi segunda novela también hablo de la búsqueda de la lanza de Longino, y también planteo la hipótesis de que la que tuviese el Tercer Reich fuese falsa. En cualquier caso, considero un acierto esta trama sobrenatural representada como ya decía desde las primeras páginas por medio de la aparición del señor de Welldone. Es un punto de vista que n se había dado, o al menos sobre el que yo no había leído, en un tema tan manido como la Segunda Guerra Mundial.

Debo confesarte que al principio me resultó difícil y complicado el hecho de que en algunos capítulos pasen varios años a lo largo del mismo, pues me quedaba con la sensación de que algo faltaba, de que la acción iba a saltos dejando amplios espacios temporales entre medias, pero bien es cierto que la trama así lo requiere, puesto que cuentas la vida de cuatro generaciones de una familia, y para ello, si no se quiere hacer un manuscrito de ochocientas páginas es ideal el modo en que lo has escrito, y acabé acostumbrándome.

Me pareció triste la salida de Sofía de la historia, no me gustó, aunque por supuesto es mi opinión, pero esperaba algo más del personaje, algo de repercusión en el tramo final de la historia. No obstante, repito, es mi impresión.

En definitiva, me ha parecido una novela original, tanto por la trama como por la forma en que es contada. Si no te conociese, perfectamente pudiera pensar que ha sido escrita por alguien reconocido que aborde el thriller histórico. Leyéndola la he comparando, obviando las diferencias, con Christian Jacq ya que la documentación es extensa e intensa en ambos casos, y a través de tus páginas me vi inmerso en el horror alemán durante aquellos confusos años. Me resultaron un poco inquietantes las visiones de Hanussen.

Mención aparte para el final, abierto y que te deja a la expectativa, sintiendo que planes fraguados desde hace décadas, si no siglos, se van al garete por la valiente actitud de una mujer que prefiere dar su vida a cambio de no perpetuar los genes del hombre al que odia, y queda patente cómo un ser tan nimio e insignificante destroza los planes del sobrenatural y ligeramente satánico señor de Welldone.

En fin, Blanca, que muchas gracias por haber compartido con nosotros esta historia. Se me ha hecho corto (la he leído en poco más de dos semanas, teniendo en cuenta que estaba de vacaciones, playitas, cenas y todo eso), y eso quiere decir, obviamente, que me ha gustado mucho.

Un abrazo y felicidades,
Jesús

martes, 28 de julio de 2009

¡MÁS FOTOS!

Mi querida amiga MJesús García me envió hoy esta preciosa foto:



¡Y ÉSTA!


¡GRACIAS, MJESUS!

lunes, 20 de julio de 2009

El legado, crítica de Fernando Hidalgo


El legado, la hija de Hitler, de Blanca Miosi, es una novela que impone su propio ritmo. Desde el comienzo, la acción aparece ante los ojos del lector de un modo casi cinematográfico; el narrador es transparente, una voz que susurra en nuestra imaginación, creando en ella escenas tan vívidas como si las estuviésemos viendo en la realidad. Las descripciones son las precisas; ni faltan los detalles necesarios ni se extienden en aspectos superfluos que nos distraigan del hilo. Pero, además, la narración deja paso constantemente a escenas dialogadas, donde los personajes hablan y se mueven por sí mismos, sin intermediarios, mostrando toda su autenticidad.

 La historia se centra en un personaje real, Erik Hanussen, reconocido esoterista ubicado en Centroeuropa poco antes de la segunda confrontación mundial. Este 'mago' fue colaborador de Adolf Hitler, a quien ayudó a llegar al poder. En los primeros capítulos Blanca Miosi nos muestra los inicios de Hanussen y el nacimiento de ese poder, con elementos esotéricos y mágicos, como la aparición del Señor de Welldone -una especie de Saint Germain- con sus profecías y enseñanzas pero también, y sobre todo, con elementos científicos como la hipnosis y la psicología aplicada a las masas. Adolf Hitler fue quizá el primer embaucador que utilizó métodos propagandísticos para llegar al poder y adueñarse de la voluntad del pueblo, y eso fue gracias a Hanussen. Las escenas entre ambos protagonistas son de lo mejor de la novela y de lo mejor que se haya escrito nunca sobre Hitler, lejos de tópicos y estereotipos. El Fhürer pudo quizá ser un monstruo de crueldad sin límite, pero nunca el hombrecillo ridículo que nos presentan habitualmente. Sería pueril creerlo.

 La muerte del mago nunca fue completamente acreditada, algunos sospecharon que sobrevivió, hipótesis que aprovecha la autora para desarrollar el resto de la trama. Oculto en un refugio inexpugnable, Hanussen ve cómo las profecías de Welldone se van cumpliendo una a una, llevándolo a la desesperación, pues su sangre se mezcló con la de la bestia (su propia hija quedó embarazada por Hitler) y ello habría de traer con el tiempo desgracias aún mayores, que él lucha por evitar. La historia nos lleva a través de cuatro generaciones, con un relato lleno de acontecimientos inesperados hasta conducirnos a un final sorprendente.

 Estoy seguro de que leer algo bien escrito produce placer por sí mismo, independientemente del contenido de la historia que se lee, una especie de estado alfa, de perfecta comunión entre dos mentes en sintonía. Creo que éste es el secreto de los libros de éxito. El legado es una de esas pocas novelas que nos mantienen en estado alfa de principio a fin y que nos dejan un sabor nostálgico, casi triste, al terminarlas; adictiva como una droga, sus cuatrocientas once páginas me han sabido a poco.


Mi felicitación, apreciada Blanca.

miércoles, 15 de julio de 2009

El legado, comentario de Simón Cabo Escribano

Foto tomada en El FNAC de la Plaza Cataluña de Barcelona.

En mis vacaciones suelo interrumpir mi rutina diaria, la lectura, escritura o cualquier otro quehacer queda relegado a la vuelta. Por primera vez en mucho tiempo me he saltado esta regla y la razón no es otra que el haber leído, días antes de mi marcha, unos cuantos capítulos de El Legado de Blanca Miosi.

Seducido por la trama de la novela no he podido hacer otra cosa que llevarme el libro conmigo para terminarlo. De regreso de las vacaciones y finalizada su lectura me dispongo a trasladaros las impresiones de una obra que me ha encantado.

El Legado, escrito por Blanca Miosi, entretiene e instruye a partes iguales. Es una novela histórica tratada con mimo e inteligencia que recrea y combina con acierto la habilidad para sentir y convertir en cotidiana la ficción y la distancia de unos hechos que perdurarán en el tiempo.Los distintos personajes que componen la novela están sabiamente individualizados, son únicos, y ofrecen al lector exigente la coherencia tan necesaria para dotar de vida la esencia de la obra.
La lectura que ofrece El Legado la describo como, absorbente, perspicaz, profunda, pasional y enigmática; y si la intención de un lector es la de hacerse con una obra que le complazca y le cautive, no dudo que encontrará en esta novela cumplida su satisfacción. No puedo hablarles del tema de la novela pues no sabría resumir en tan sólo unas cuentas frases la trama tan rica y variada que la compone, sólo les puedo asegurar que les sorprenderá.

http://febade.blogspot.com/

sábado, 11 de julio de 2009

Comentario de El legado, por Javier Pellicer

Un mentalista de circo, que malvive realizando trucos de prestidigitación, es abordado una noche por un misterioso personaje que le hace una oferta irrechazable: aprender los secretos del poder.

Con semejante introducción, no resulta extraño que El legado, La hija de Hitler logre cautivar al lector desde el primer momento. La intensidad, sin embargo, no decae en ningún momento. Misterio, drama, ternura… Blanca Miosi nos lleva de la mano por todas estas emociones gracias a la apasionante historia de Erik Hanussen, un ocultista (que realmente existió) cuya ambición lo llevará a convertirse en consejero del mismísimo Adolf Hitler. La autora nos embarca en lo que podría haber ocurrido si la estirpe de Hanussen se hubiera cruzado con la del dictador más famoso de la historia. ¿Y si Hitler hubiera tenido descendencia? ¿Y si su progenie estuviera marcada por la maldición?

El legado, La hija de Hitler, está ambientada en las leyendas (o no) ocultistas acerca de la relación que el Tercer Reich mantuvo con las ciencias ocultas: la guerra mágica contra Gran Bretaña (en la que Hanussen, junto al famoso Aleister Crowley, participó), la obsesión de Hitler por La Lanza de Longinos, el poder cautivador del dictador… su misterioso final. Temas que a quien esto escribe siempre han atraído, y que Blanca conjuga de modo magistral. No os perdáis la magnífica descripción que la autora nos regala del ocultismo, resumidas en la máxima de que conocer los secretos de los demás, y ocultar los propios, marca la medida del verdadero poder. Sublime.

Pero la historia no se detiene con la finalización de la Segunda Guerra Mundial. La saga familiar continúa hasta nuestros días, cuando las consecuencias de la búsqueda de poder de Hanussen desembocarán en un final dramático y estremecedor. El buen hacer de Blanca se demuestra en cada una de las páginas: un argumento perfectamente bien hilvanado que consigue confundir lo que realmente sucedió con lo que surge de la imaginación de la autora. La narración es sencilla, el ritmo ágil consigue que las más de 400 páginas se nos hagan cortas.

Gracias a capítulos cargados de tensión y momentos claves, el lector se sentirá atraído a seguir leyendo.Pero entre tanta exquisitez son seguramente los personajes las mejores joyas de la obra. Son individuos con personalidades marcadas, la mayoría de las veces con varias caras. Blanca nos retrata todos los lados de cada personaje: la ambición de Hanussen en contraste con el amor por su hija y su nieta; la humanidad de Hitler enfrentada a sus ansias de poder… Porque todos tenemos varios lados.

En definitiva, El legado, La hija de Hitler, es un libro apasionante que vale hasta el último céntimo de su precio. La cuidada edición de Editorial Viceversa acompaña a la calidad de la historia. La novela se encuentra en cualquier librería (aunque en algunas ya se ha agotado), en la FNAC, El Corte Inglés y Casa del Libro. Del mismo modo, se puede comprar desde la web de la
Editorial Viceversa.

Blog de Javier Pellicer Moscardó: http://tierradebardos.blogspot.com/

jueves, 25 de junio de 2009

Mi entrevista por Cadena SER

El 23 de junio será un día muy importante en mis recuerdos. Fue el día en el que me entrevistó Héctor Guillén de Cadena Ser, emisora radial de España, a las 12:35 hora de España y 6:05 hora de Venezuela. Un madrugonazo, como dijo Héctor. Pero para mí no fue así, estoy acostumbrada a empezar el día muy temprano.

Pero encontré una noticia tan importante como esta en el blog de MJesus: El Trebol de CuatroHojas . Cuál no sería mi asombro cuando volví a ver la portada de El legado, (días antes ella me había dedicado unas líneas) y al lado la palabra mágica "Agotado". Sí amigos, claro que no en todos lados, como quisiera, ja, ja, pero sí en El Corte Inglés de Sevilla, en la tienda que está frente al Hotel Los Lebreros, según ella explicaen su post. Y pensar que no pudo conseguir la novela... ¡Muchas gracias MJesus por ese detallazo!Aquí les dejo los enlaces para quienes deseen escuchar la entrevista, una es un link directamente a la editorial, en mi perfil podrán descargarla:

http://www.editorialviceversa.com/files/llibre.php?id=7

Para quienes se les haga difícil, les dejo el link directo a Sendit:

https://rcpt.yousendit.com/705438878/6943772f60c43b26e3ba714a2539d4b2

martes, 23 de junio de 2009

El legado, por Víctor Morata Cortado, escritor

Hola a todos, hoy he querido dejar de lado lo que tenía previsto publicar para dejar mi impronta acerca de la última novela leída, en este caso la de la autora Blanca Miosi.

Desde el comienzo, esta obra ha estado envuelta en ese halo mágico y rodeada por la casualidad, y así me la encontré (a diferencia de su primera novela que fue toda una "Búsqueda") justo cuando estaban desempacandola para colocarla en la estantería de una librería a la que fui sin haberlo previsto. Pero bueno, dejémonos de preámbulos innecesarios y vayamos al meollo.

Esta obra, magníficamente relatada y con la certera precisión generacional que imprime Blanca en cada una de sus novelas, nos ofrece como núcleo central la historia de una maldición profética que un misterioso hombre llamado Welldone revela a un mago de circo al principio de la obra. Ese mago no es otro que el qu
e llegará a ser el famoso Erik Hanussen, el vidente de los nazis, cuya relación con Adolf Hitler le pondrá en una posición de poder sobrecogedora. A partir de aquí, la ficción se entremezcla con la realidad para contarnos con maestría la intrahistoria de los personajes ligados a ambos personajes, al mago y al dictador, que verán mezclada su sangre de una forma curiosa. No quisiera desentrañar ni desvelar los secretos que esconde esta obra para no romper la magia que contiene, pero sí diré que, al igual que en la novela anterior de Blanca Miosi (La Búsqueda, Roca Editorial) nos lleva de la mano por diferentes generaciones con una destreza sorprendente, casi sin darnos cuenta de la distancia entre el primero de los acontecimientos y el último. Más de ochenta años en poco más de cuatrocientas páginas que saben más bien a poco pero dejan completamente satisfecho al lector. Un círculo bien cerrado y una historia estremecedora. Se ve que la autora se ha documentado a fondo tanto en lo que concierne a la Segunda Guerra Mundial y el entorno nazi, como en lo referente al ocultismo y las prácticas herméticas y esotéricas que siempre han rodeado a Hanussen y otros como él a lo largo de toda la historia.Es una lectura muy, muy recomendable para todos aquellos que quieran saber un poco más acerca del secretismo que rodeaba a Hitler y sus secuaces de una manera diferente y brillantemente novelada. Sin más, os invito a todos a sumergiros en esta apasionante aventura llena de intriga, misterio, magia, amor y traición. No os defraudará.

Mi más sincera enhorabuena a la autora.Con esto creo que será suficiente para que podáis haceros una idea acerca de la obra. He sido breve para no descubrir nada relevante de la novela, así que si queréis saber más tendréis que leerla.

Víctor Morata Cortado
http://www.mentecreativamente.blogspot.com/

martes, 16 de junio de 2009

¡Primeras fotos en librerías!




Me llegaron las primeras fotos de El legado en las librerías, una es de el Corte Ingés del Campo de las Naciones en Madrid; la otra de la FNAC, hoy al mediodía. Cortesía de mi buen amigo Félix.


sábado, 13 de junio de 2009

Crítica en el programa de radio Llegir en cas d'incendi, en Cadena Radial 88.9

Nos encontramos ante una novela sugerente que llama poderosamente la atención sólo con fijarse en su portada o sinopsis. Una obra literaria de ficción, pero basada en personajes reales, aunando en su trama una difícil conjunción entre novela histórica y de intriga; se fundamenta además en la crónica familiar de Erik Hanussen y sus descendientes a lo largo de siete décadas del siglo XX, siempre en torno a acontecimientos sumamente relevantes para el devenir futuro de lo que geográfica y socialmente conocemos como mundo occidental, el nuestro al fin y al cabo.

El protagonista es Hermann Steinschneider, un austriaco de origen judío que trabajó en su juventud como mago y mentalista en diversos circos ambulantes en los lejanos años veinte. Su suerte cambia cuando recibe la visita del misterioso señor de Welldone, que le ofrecerá lo que siempre anheló poseer: poder, la posibilidad de convertirse en el mejor mago del mundo gracias al verdadero conocimiento. La ambición le ciega y acepta el trato, aún sin saber lo que tendrá que ofrecer a cambio.

Posteriormente se traslada a Berlín y gracias a la mediación de Hans Ewers comienza a frecuentar a la alta sociedad, ya con el nombre de Erik Hanussen. Crea el "Palacio del Ocultismo" y su fama empieza a crecer, auspiciada por los notables clientes que visitan su casa. Es entonces cuando conoce a Adolf Hitler y a gran parte de sus lugartenientes, en un momento en el que todavía los nacionalsocialistas son unos recién llegados al escenario político alemán de entreguerras. Gracias a las técnicas esotéricas y de control mental que le enseña, nuestro protagonista consigue que Hitler domine el poder que le otorgan las masas, influyendo activamente en su ascenso vertiginoso.

Se convierte en consejero personal del Führer, pero no puede predecir lo que pretende realmente este hombre al alcanzar el mando absoluto. Aterrado ante las perspectivas intenta detenerlo pero ya es demasiado tarde. Cae en desgracia al dar la noticia del inminente incendio que destruirá el Reichstag, sede del gobierno alemán, y su vida se convertirá en una pesadilla. Es entonces cuando percibirá que no es tan fácil cumplir lo acordado con Welldone.
Su propia hija, Alicia, ha tenido a espaldas suyas una relación amorosa con el mismísimo Hitler, cegada por el amor que siente por él y negándose a ver lo que es evidente para el resto del mundo. Al comenzar la II Guerra Mundial su padre le obliga a huir a Estados Unidos sin saber que parte de la profecía anunciada por Welldone estaba a punto de cumplirse: le vaticinó que la sangre de su familia no debía mezclarse con la del líder nazi, hecho ya consumado al encontrarse embarazada su hija.

El ocultista se refugia en Suiza, mientras sigue tejiendo su red de contactos y vigilando por la seguridad de su familia, perseguido por las huestes de Hitler. Con sus conocimientos intentará ayudar al bando aliado a ganar la guerra, pensando que con ello podrá librarse de su maldición. Pero el destino le seguía guardando sorpresas, ya que una vez acabada la guerra se dará cuenta que el peligro sigue latente, que su mentor sabía lo que iba a ocurrir y él no puede hacer nada por evitarlo.

La historia personal de los protagonistas se sigue desarrollando, naciendo después Sofía, la hija de Hitler. Una chica especial a la que su abuelo intentará sobreproteger, aunque ella tomará sus propias decisiones. Generaciones venideras llegarán al mundo, pero el patriarca siempre temerá que llegue el momento en el que se cumpla la profecía. Y hasta el fin de sus días luchará por sobreponerse al infausto destino que la vida le ha deparado.

Esta novela es la segunda publicada por Blanca Miosi en España y podemos afirmar que es una obra redonda, con una madurez exquisita para una escritora que camina firmemente por el sendero adecuado para afianzarse en el difícil mundo de la literatura. Un estilo muy definido para el lector, que se ve transportado de igual manera a los suntuosos palacios alemanes de los años treinta como a la sosegada vida de una familia acomodada en un pequeño pueblo de la Costa Este norteamericana en los años cincuenta, todo gracias a su cuidada prosa.

Con una trama ágil donde abundan los diálogos, sin caer en descripciones grandilocuentes que puedan atenazar la historia, la autora nos sumerge de cabeza en la azarosa vida de Hanussen y sus descendientes. Partiendo de unos personajes reales teje una historia de ficción con tanta credibilidad que cualquier lector tendrá que preguntarse más de una vez si realmente los hechos no ocurrieron tal y cómo se nos cuentan en la obra descrita.

Gracias a una cuidada documentación podremos aprender infinitos recursos del mundo del ocultismo, de lo esotérico, que pueden haber pasado por delante nuestro sin ni siquiera darnos cuenta. O adentrarnos, casi de forma real, en el famoso búnker donde Hitler y sus secuaces llevaban a cabo las operaciones militares. Independientemente del grado de realismo alcanzado, la trama nos mantendrá en tensión a lo largo de 400 páginas, respirando afanosamente hasta el inesperado final.

Una novela que enganchará a todo incauto lector que se atreva a abrir sus páginas, no pudiendo parar de leer hasta saber que les ocurre finalmente a los protagonistas. Una obra que nos hará reflexionar sobre lo verdaderamente importante en la vida, ya que si nos vemos en la misma encrucijada que los personajes nunca sabremos como hubiéramos reaccionado: entre el amor y la felicidad, o la riqueza y el poder, ¿con qué nos quedamos? La respuesta no es tan fácil y obvia como parece, y pueden dar fe de ello los miembros de una familia que a lo largo de casi un siglo lucha por su felicidad temiendo que su destino acabe con ellos.

El libro se nos presenta en una cuidada edición; con una portada atractiva y evocadora, un diseño moderno y un acabado final ante el que debemos aplaudir a Viceversa Editorial, por desembarcar desde sus primeras obras con gran estilo en un mercado altamente competitivo.

ARMANDO RODERA

lLEGIRENCASDINCENDI

jueves, 14 de mayo de 2009

El legado, Capítulo 1



Nueva York, 1988




Después de pasar casi dos horas inclinado sobre el plano del museo precolombino, Oliver sintió la necesidad de enderezar la espalda. Se estiró con placer, entrelazó las manos en alto y fue hacia su escritorio. Entre la correspondencia que su secretaria había dejado sobre el escritorio llamó su atención el fino material de uno de los sobres: su nombre y dirección aparecían escritos con pluma estilográfica. El sello provenía de Suiza. El remitente era un banco, el emblema, un león dentro de un círculo. Rasgó con creciente interés la solapa y extrajo un papel estilo pergamino no más grande que una esquela.


Estimado señor Oliver Adams:



En vista de no haber recibido respuesta a nuestra correspondencia anterior, nos permitimos remitirle la presente carta a su dirección de trabajo.
Es imprescindible que se comunique con nosotros con la mayor brevedad posible, para ponerle al corriente de la herencia dejada a usted por su difunto bisabuelo, el señor Conrad Strauss.
Los números de teléfono y dirección son los que aparecen en la tarjeta.

Esperando su pronta respuesta,

Quedamos a su entera disposición,
Muy atentamente,
Philip Thoman




°°°°°°°°°°°°




Capítulo 1


Praga, 1919




Hermann Steinschneider no podía saber de qué forma cambiaría su vida a partir de aquella noche. Sentado en un pequeño barril trataba de concentrarse mientras esperaba su turno, pero el desasosiego que lo había acompañado a lo largo del día seguía allí, a su lado, murmurándole al oído con voz casi tangible que partir de esa noche todo en su vida sería diferente. Aspiró hondo y se dio ánimos, se había preparado suficientemente y estaba listo para dar la sorpresa.


La música indicó que el número que le antecedía había finalizado. Se abrieron las cortinas y Hércules el Forzudo entró y pasó frente a él. Tres ayudantes arrastraban a duras penas unos juegos de discos, las pesas, y una barra, adminículos que Hércules tomó con una sola mano; lo miró, hizo un guiño, y se perdió tras la tramoya. Hermann sonrió al verlo, le parecía patético. Como él mismo.


En pocos instantes saldría a la pista, se puso de pie, y con gesto maquinal alisó sus cabellos, pues había renunciado al sombrero de copa. No quería ser visto como un mago del montón, aunque sus trucos no eran nada extraordinarios. Consciente de que su encanto personal atraía al público más que cualquier malabarismo ejecutado con técnica refinada, lo desplegaba como lo haría un actor de teatro. Sabía jugar con las emociones, y cada ademán suyo era ejecutado casi con la misma gracia de un bailarín de ballet. Acomodó su capa negra, un accesorio circunstancial, que le servía para cubrir sus ropas abrillantadas por el uso, y se preparó para salir.


—¡Damas y caballeros! Con ustedes: ¡Hermann... el Magnífico! —voceó Lothar.


Escuchó la aclamación, sabía que gran parte de los que aplaudían y vitoreaban habían ido a verlo a él, la estrella del circo. Esperó a que dos muchachas vestidas con brillantes mallas recogieran las cortinas para hacer su aparición con el efectismo que le gustaba. La banda tocó un redoble; dio un par de pasos y se quedó de pie mirando al público, junto a las chicas. Su agradable sonrisa contrastaba con su mirada de ave rapaz al acecho de su presa. Después de unos segundos, caminó iluminado por un haz de luz, mientras un aparejo rodante parecía avanzar solo, detrás de él. Se detuvo en el centro de la pista, se inclinó con elegancia saludando a la audiencia, y empezó su actuación.


Extendió el brazo izquierdo hacia el pequeño carro que se había situado a su lado, y una vara con un extremo encendido apareció en sus manos. Mientras recorría al público con una mirada que más parecía un reto, sus ojos tropezaron con los de un hombre sentado en primera fila que lo observaba con fijeza. Como todos. Pero resaltaba entre los demás. Fueron sólo unos segundos que a Hermann se le antojaron minutos. Regresó la sensación que le había invadido durante el día, hizo un esfuerzo y logró centrar la atención en su rutina. Era su gran noche. No podía permitir que algo saliese mal, y pese a que sabía que estaba siendo escudriñado por el extraño individuo, fingió ignorarlo.


La sustancia que utilizaba para lanzar llamas por la boca era un líquido altamente inflamable a muy bajas temperaturas, pero de manera inexplicable, se quemó los labios mientras hacía el acto de tragafuegos. Disimuló el dolor y prosiguió con su actuación como si nada hubiera pasado. Luego siguió con el de los naipes que desaparecían y aparecían como por encanto, monedas, dados, esferas brillantes y uno de los trucos que encantaba a la gradería: el de la cuerda que cortaba en varios trozos y después aparecía intacta. Manipulaba con habilidad y estilo toda suerte de objetos, y aunque eran trucos vulgares, la elegancia de sus movimientos proporcionaba la magia necesaria para hacer parecer que, en efecto, era Hermann, el Magnífico.


Justo antes de empezar la última parte de su actuación, notó con alivio que el individuo de la primera fila se había retirado. Estaba seguro de que su presencia hubiera impedido su buena ejecución en el acto final; sería la primera vez que lo haría y sabía que de ello dependería su futuro.


—Damas... caballeros... —dijo con voz grave, mientras la banda de músicos dejaba de tocar el redoble final que había iniciado. Se miraban entre ellos, confundidos, pues no habían ensayado esa parte, sin embargo, el desconcierto reinante duró pocos segundos, el hombre que manejaba las luces tomó control de la situación y proyectó un círculo luminoso donde el mago estaba de pie.
Hermann miró al público más allá del halo que lo rodeaba, como si los observase con atención uno a uno; los asistentes le devolvieron la mirada fijando la vista de manera inconsciente en el centro de sus tupidas cejas, mientras las voces se fueron apagando gradualmente.
—¿Alguno de ustedes podría decirme qué hora es? —preguntó, poniendo fin al silencio.
Un murmullo de extrañeza recorrió la gradería. Miraron sus relojes, pero nadie se atrevió a hablar.
—Usted, caballero, ¿puede decirme qué hora marca su reloj? —preguntó a un hombre gordo que tenía un reloj de cadena en la mano.
—Las siete y treinta —dijo, observando su reloj.
—¿Podría decirlo en voz alta?
—¡Las siete y treinta! —se atrevió a gritar el gordo.
—¡Sí, son las siete y treinta! —gritaron varios.
—¿Están seguros? —insistió Hermann.
—¡Claro que sí! —gritó con voz aguda una mujer desde la cuarta fila—. ¡Mi esposo no miente!
—No. Ustedes están equivocados —afirmó Hermann, inmutable. Señaló el pequeño reloj esférico que colgaba de su mano y paseó su mirada por la audiencia, que había enmudecido—. Son las ocho en punto, por lo tanto: mi función ha terminado.


Hizo una venia, dio la vuelta y se alejó del centro de la pista desapareciendo tras los bastidores, seguido por su ayudante liliputiense, que empujaba el carro con todos los artilugios. La luz volvió a iluminar el circo, la banda tocó un redoble a rabiar, para finalizar con los acordes circenses que indicaban el cierre de la actuación de esa noche, mientras varios payasos pedaleaban sus monociclos alrededor de la pista, despidiendo el espectáculo con toda suerte de piruetas y desaparecían tras las cortinas. El hombre gordo del público, miraba su reloj sin poder creer lo que veía: las ocho en punto. Igual sucedió con los demás, que se consultaban unos a otros. La estupefacción se fue transformando en asombro, y la gente, entusiasmada, ovacionó durante largo rato, pero Hermann no regresó a la pista, caminaba rumbo a su carromato reprimiendo la agitación que le recorría el cuerpo.


Abrió la puerta, y empujó el pequeño armazón con ruedas hacia el interior por una angosta rampa de madera. Su ayudante enano retiró la rampa y se fue. Entró y pasó la llave; una vez a solas, inspiró hondo y ya sin ningún testigo dio rienda suelta a sus emociones.


—¡Lo logré! —gritó con fuerza, apretando un puño triunfal.


Un ligero ardor en los labios le recordó al individuo de la primera fila, al tiempo que trajo con malhumor a su memoria el único detalle que había empañado la noche. Quemarse era imposible y, supersticioso como era, lo consideró una señal. Tal vez era el comienzo de una nueva etapa, tal vez ya no necesitase ser más un tragafuegos, ni ejercer de prestidigitador… Se quitó la ropa de trabajo y después de doblarla cuidadosamente para la función del día siguiente, vistió una camiseta y el viejo pantalón que acostumbraba. Se sentó en su camastro y encendió la lámpara de queroseno situada sobre un cajón de madera dispuesto a modo de mesilla. La llama iluminó varios libros manoseados hasta la saciedad: tratados de ocultismo, adivinación, astrología, y su lectura preferida: hipnotismo. Pasaba horas estudiando la manera de convertirse en el mago más importante de Europa, deseaba con fervor llegar a poseer dones especiales que algún día lo sacasen de aquel tugurio y ahora estaba seguro de haberlo logrado. Sólo tenía que perfeccionar su técnica y dar variedad al espectáculo; esa noche sólo había sido el principio, después dejaría el circo y trabajaría por su cuenta. Lo que había hecho le rebasaba, iba mucho más allá de su comprensión; fue en esos instantes, al tratar de tomar un libro de encima del cajón, cuando notó que sus manos temblaban. El sonido seco de tres golpes en la puerta interrumpió su abstracción.
Esperaba que no fuese Lothar. No tenía ánimos para discusiones, la última vez se había negado a pagarle aduciendo que no hubo suficiente taquilla. Tampoco tenía deseos de darle explicaciones sobre su actuación. Deseaba estar a solas y regodearse recordando los intensos momentos vividos en la pista.


—¿Quién es? —preguntó con sequedad. No hubo respuesta. Se alzó de hombros; no abriría.
Los tres toques se volvieron a repetir. Parecían dados con algún objeto, tal vez un bastón. Si fuese Lothar usaría los puños. Fue a la puerta y la abrió con brusquedad.
—¿Quién demonios...? —dejó la pregunta en el aire al ver al hombre frente a él.
—Buenas noches, Hermann —dijo con una ligera sonrisa el mismo individuo de la primera fila—. ¿Me permites? —agregó, mientras subía al carromato como si se tratase de su casa. Sus ropajes lucían insólitos en el modesto ambiente. Vestía un impecable abrigo negro, largo y cerrado; en el cuello de su camisa de seda que resaltaba por su blancura, refulgía un broche que a primera vista parecía una perla negra rodeada de brillantes. No parecía prestar importancia a la sencillez del carromato, que rayaba en la miseria, aparentaba sentirse tan cómodo como si estuviese en un aposento regio. Hermann de pie, aún junto a la puerta abierta, lo miraba estupefacto.
—Caballero, ¿lo conozco?
—Soy el señor de Welldone.
—¿A qué debo el honor de su visita?
Dejó la puerta abierta y se acercó al hombre.
—Tienes razón al decir que mi visita es un honor para ti. Son muy pocos a los que he visitado.
Movido por la curiosidad, le siguió el juego.
—Perdón, señor, por mi falta de cortesía, sírvase tomar asiento —le invitó, mientras indicaba el único taburete que había en el cuartucho.
Welldone se sentó, cruzó las piernas y apoyó con actitud mundana una mano en su pulido bastón, en cuyo mango había incrustado un enorme cabujón de rubí. Hermann hizo lo propio en su camastro y esperó a que el insólito visitante siguiera hablando. Se sentía incómodo; al mismo tiempo, intrigado.
—¿Qué es lo que más deseas en la vida? —preguntó Welldone.
—¿Yo?
—¿Acaso hay alguien más aquí? Sí, me refiero a ti, por supuesto.
—¿Y qué sentido tiene que le confíe qué es lo que más anhelo? —indagó Hermann con impaciencia.
—Tienes la oportunidad de hacer realidad tus más íntimos deseos, ¿y sólo se te ocurre preguntar eso?
—Dinero —dijo, sin dudarlo. Nunca se sabía cuándo podría surgir un buen negocio.
—Dinero..., ¿es todo?
—¿Existe acaso algo mejor que el dinero? Con él se puede comprar todo. —Fue hacia la puerta y la cerró. Volvió a sentarse en la cama.
—¿No te interesaría conocer el futuro, por ejemplo? O lees esos libros como pasatiempo.
Welldone transformó su sonrisa en una mueca imperceptible señalando con el bastón los volúmenes que estaban junto a la lámpara.
—¿Estos? Son un medio para obtener dinero. Algún día seré famoso y cobraré mucho por mis conocimientos —comentó Hermann acariciando la tapa de uno de ellos.
—Me temo que los conocimientos que obtendrás de esas patrañas no te ayudarán —alegó Welldone, lanzando a los libros una mirada de desprecio—. Sólo existe una manera de aprender la verdadera magia.
—¿Cuál?
A Hermann la conversación le empezaba a resultar atractiva.
—Deseándolo. Si lo deseas podré ayudarte. Obtendrás poderes que te servirán más que el dinero.
—¿Por qué un caballero como usted querría enseñar a alguien como yo a obtener poderes?
—Tienes cualidades. Te he observado, con un poquito más de concentración... tal vez evites prender fuego a la carpa —comentó Welldone con ironía.
—¡Vaya! Ya veo... —dijo Hermann, sintiéndose incómodo—. Nunca había ocurrido. Lástima que no presenciase mi último número.
—Lo hice —dijo Welldone— y dudo mucho que lo hubieras llevado a cabo con éxito de no estar yo presente.
Era demasiado para Hermann. Guardó silencio y examinó a Welldone con seriedad. Su noble cabellera de visos plateados que le llegaba casi a los hombros le daba un aire majestuoso. Su rostro había dejado de mostrarse amable.
—No. No le creo —arguyó Hermann, sin dejarse intimidar— estuve estudiando mucho tiempo, pasé largas horas con estos libros —golpeó con la palma el lomo de uno de ellos— y lo logré, finalmente lo logré. No será usted quien me robe mi primera noche de triunfo.
—Y la última —dijo Welldone.
Su indignación se transformó en inseguridad. Hermann volvió a sentir el desasosiego que lo había acompañado a lo largo del día, y que él había atribuido a lo que haría aquella noche. Miró con atención al hombre y vio que sus ojos parecían dos rayos que podrían traspasarlo. Welldone paseó su vista por el cuarto y se fijó en dos cajas de cartón montadas una sobre otra en una esquina. Señaló con su bastón la de abajo.
—¿Son esos todos tus ahorros? Son una miseria. No vale la pena tenerlos tan escondidos.
Hermann lo miró con desconfianza.
—Puedo decirte la cantidad exacta que guardas en el bolso de tela verde. —Y se la dijo.
—¡Oh, por Dios, me ha espiado!
—¿Te parece que necesito hacerlo?
Hermann contuvo los deseos de abalanzarse sobre la caja para ver si aún estaba su bolso con el dinero.
—¿Qué clase de truco es ese? —preguntó, recuperando la compostura.
—Yo hago magia, no hago trucos de prestidigitación, ni ilusionismo —acentuó Welldone con desdén— puedo enseñarte mucho, hacer que tu actuación de hoy se repita siempre, enseñarte los secretos para obtener poder, ¿te han dicho esos libros qué es el ocultismo? Yo sí puedo hacerlo. Puedo leer tu mente. Estás empezando a creer que lo que digo es cierto, pero tienes miedo, pues sabes que todo tiene un precio. También te estás preguntando qué interés puedo tener en ello.
—Es cierto, pero son preguntas lógicas. No se necesita leer la mente para imaginarlas.
—Tienes razón, pero era lo que pensabas. El sentido común tiene mucho que ver con lo fantástico, aunque parezca paradójico.
—Usted desea enseñarme a obtener poderes que me harán rico, ¿puedo preguntar por qué a mí?
—Muy simple. Tienes madera, necesitas aprender y eres ambicioso. Además, está en tu destino —dijo Welldone, enigmático.
Hermann guardó silencio y bajó la mirada. Pensó que estaba delirando. Últimamente había tenido sueños muy raros. Levantó la vista y el hombre seguía allí. No era un sueño, ni una visión.
—¿Podría decirme exactamente quién es usted y qué pretende de mí?
—Yo provengo del tiempo, he sido testigo de la historia. Di poder a Napoleón para una noble causa y no se le ocurrió otra cosa que coronarse emperador.
—Eso sucedió hace mucho, además, ¿qué tiene que ver conmigo?
—Grígori Yefímovich fue el último al que otorgué poderes, y no supo utilizarlos. Y no fue hace mucho —prosiguió Welldone, inalterable.
—¿Usted otorgó poderes a Rasputín? —preguntó Hermann estupefacto.
—Y desencadenó una serie de desaciertos, fue el responsable del descontento que terminó provocando el estallido de la Revolución Rusa y que desembocó en el fin de la dinastía Romanov.
—¿Y para qué querría usted que un ser como aquel obtuviese poderes?
—Era necesario. Sólo tenía que haber aconsejado a Nicolás II y Rusia se hubiera salvado de los bolcheviques. ¡Era una tarea tan sencilla!
—Parece conocer mucho del futuro, pero no comprendo de qué sirve, si sabe que el destino es inalterable. ¿Por qué es tan importante para usted modificarlo?
—Eres un hombre inteligente, Hermann. Sé que el destino podría cambiar, ¡ah, claro que sí! Sólo tengo que encontrar al hombre que esté dispuesto a hacerlo —contestó Welldone, evasivo.
Hermann empezó a mirarlo con desconfianza. El hombre le inspiraba temor.
—Señor... creo que se ha equivocado de persona. No soy el que busca —se dirigió resueltamente a la puerta haciendo ademán de abrirla.
—¿No eres tú Hermann Steinschneider, el que desenterraba cadáveres de soldados para entregarlos a sus parientes alemanes? ¿Tu mujer no se llama Ida Popper?
Hermann detuvo su mano antes de alcanzar el cerrojo y se volvió hacia él.
—Sí... así es, pero no entiendo... usted acaba de mencionar a personajes famosos que forman parte de la historia, no comprendo qué tendría que decirme a mí.
—¡Ah! Eso... discúlpame, vivo en el pasado tanto como en el presente, pero no es el tema que nos convoca —dijo Welldone, y prosiguió sin dar explicaciones—, tienes mucho que aprender, Hermann, todos formamos parte de la historia, de una forma o de otra. Te propongo ser el mejor mago del mundo. Pondré en tus manos el verdadero conocimiento, el que te hará rico y poderoso. ¿Acaso no es lo que deseas?
—¿A cambio de qué? —preguntó Hermann a bocajarro.
—No te preocupes por ello. Llegado el momento lo sabrás, pero te adelanto que es algo que podrás cumplir.
El germen de la ambición empezaba a hacer estragos en Hermann. Su determinación de alejar al personaje se suavizó. Si era algo que podría cumplir, a cambio de ser rico y poderoso, la propuesta empezaba a parecerle bastante más que conveniente, pero sabía que lo que se obtenía de manera fácil, no siempre era lo más apropiado. Su temor se transformó en intriga.
—No sé... todo me parece tan extraño —arguyó Hermann, sin mucha convicción.
—En fin, como dicen los irlandeses, ¿qué es el mundo para un hombre cuando su esposa es viuda? Has de tomar una decisión —exclamó Welldone, poniendo las dos manos sobre el bastón.
Hermann sintió que la habitación estaba gélida. El rostro de Welldone se volvió sombrío, parecía haber envejecido aunque no se le notaban los signos de la edad. Su sonrisa había desaparecido. Se puso de pie y se le acercó. Tocó ligeramente la frente de Hermann con un dedo.
Deliberando saepe perit occasio... ¿Ves qué hermoso es tu palacio? —preguntó. Hermann miró en derredor y contempló con asombro que estaba en medio de un lujoso salón, rodeado de candelabros, cuadros que adornaban las paredes y muebles tapizados en materiales nunca vistos por él—. Así es como podrás vivir si vienes conmigo. —Welldone hizo un ligero gesto con la mano y todo desapareció, luego volvió a tomar asiento con tranquilidad.
—¿Cómo pudo? —Atinó a preguntar Hermann, con voz apenas audible.
—Siempre puedo. Hice que sucediera esta noche. Tu noche. ¿Comprendes? —enfatizó—. Espero que tomes una decisión.
Riqueza y poder a cambio de algo que podría cumplir y que, según él, no parecía ser tan difícil, pensó Hermann.
—Sólo quiero saber qué es lo que pide a cambio.
—Querido Hermann, es algo muy sencillo, pero no puedo darte detalles. Llegado el momento tendrás que decidir, esa es la condición.
—Debe ser muy importante para usted —comentó Hermann con suspicacia.
Welldone sonrió. A Hermann le pareció ver una sombra de tristeza en su mirada.
—No te imaginas cuánto, querido amigo —dijo Welldone con un tono de voz diferente al que había estado usando, bajó la mirada y pareció concentrarse en el rubí de su bastón.
Su actitud conmovió a Hermann. No parecía ser un mal hombre, y pensó que no tenía nada que perder.
—Acepto —dijo por toda respuesta. Dejó caer sus barreras: su ambición había vencido.
—Déjalo todo y ven conmigo. —Invitó Welldone poniéndose de pie, sabía que había dado en el blanco. Le obsequió con una inclinación de su hermosa cabeza, e hizo un ademán indicando el camino.
—Espere un segundo —alegó Hermann. Fue directamente a la caja del rincón y bajo la mirada comprensiva de Welldone, sacó la bolsa verde donde guardaba sus ahorros y apagó la lámpara de keroseno. Dio una última ojeada a sus libros, su traje negro, sus utensilios de magia y cerró la puerta, dejándolos en la oscuridad. Se volvió hacia Welldone—. Ya podemos irnos —dijo.